31.5.11

Debo aprender a contar
hasta cien, antes de hablar.
Aunque la razón tenga, debo
calmar mi impulso de expresar
duramente lo que siento.

Agradezco a mi Ángel de la
guarda que vive en mi interior,
él habla a mi alma, calmando
rápido el enojo, que causó el dolor.
No guardo rencor y así es mejor.

Quiero amar, reír, ser feliz, pero
lo que nunca quiero, es ensuciar
mi corazón, anidando cosas que hacen
daño a mi interior, el rencor lo dejo
para aquel que no sabe perdonar
y mucho menos amar.